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Psicología y religión

La psicología y las creencias religiosas

 

Psic. Ma. Del Rayo Valles Medina

Psic. Erika Ivette Salcedo Rosales

 

“…si Dios cambiase a menudo sus propósitos…las facultades humanas no tardarían probablemente en sumergirse en una funesta apatía general e incluso las necesidades corporales de la humanidad dejarían de estimular sus esfuerzos al no tener ya la confianza de que, bien dirigidos, serían coronados por el éxito.”

T. Robert Malthus 1789

 

 

El presente escrito no tiene como finalidad establecer o cuestionar la existencia de Dios, sino una revisión teórica de algunos autores que desde la psicología escribieron acerca de la conducta religiosa.

La fe religiosa es un estado constituido por sensación de una verdad total y absoluta, un dogma. Una verdad acabada que aun no ha sido alcanzada por la ciencia desde épocas antiguas, por lo tanto se sabe que el tema no se agota, y sin embargo es atractiva su reflexión como fenómeno social.

Cuando se abordan temas como la necesidad de creer en algo superior al ser humano, o cuál es la finalidad de éste último, esto conlleva un planteamiento de tipo filosófico.

En este tiempo que se plantea la  globalización de ciertas prácticas económicas, educativas y de relaciones interpersonales, hay un fenómeno que se mueve en sentido contrario a esta propuesta: la creencia religiosa.

Cada vez las personas que nacieron en el seno de una religión y  que se apartan de ella son más, adhiriéndose a religiones diversas, y en algunos casos a sectas y grupos políticos  radicales.

Que en la sociedad mundial se planteé la globalización, no quiere decir que siempre se tenga que dar, y menos en lo referente a las creencias. A continuación se reseñan algunos teóricos del ámbito de la psicología, con la intención de encontrar una posible explicación al comportamiento religioso y los factores que pueden influir en los cambios de creencia.

 

Proyección del deseo de eternidad en el mundo externo

Freud (1856-1939), vio el origen de las religiones en la relación del niño con el padre; por lo tanto en muchas culturas ven al dios como padre divino. De esta manera, la religión refleja una tentativa de satisfacer nuestros deseos, así como  el control de las pulsiones no permitidas en las civilizaciones;  y lo consideró una ilusión porque se acepta la religión como una institución que preserva la cultura.  Y debido a la indefensión del ser humano ante la naturaleza “perdura su necesidad de una protección paternal y perduran los dioses, a los cuales se sigue atribuyendo una triple función: espantar los terrores de la Naturaleza, conciliar al hombre con la crueldad del destino, especialmente tal y como se manifiesta en la muerte, y compensarle de los dolores y las privaciones que la vida civilizada en común le impone.” (Freud: 1927, p. 2969)

Por lo tanto, para Freud la religión es una proyección paranoica de las necesidades del ser humano en el mundo exterior. Concibe a cualquier religión como un fenómeno de desplazamiento relacionado con una concepción mitológica de la vida propia de los pueblos primitivos. En suma, se trata de un mecanismo inconsciente que proyecta en el mundo externo el deseo de eternidad y trascendencia, frente a la finitud y los temores que esto genera en el sujeto.

Existe una estrecha relación entre la conducta religiosa y los actos obsesivos de los neuróticos, sus ceremoniales y prácticas religiosas, mismos que intentan expiar una serie de impulsos inconscientes molestos y angustiosos para la conciencia.

La religión por lo tanto supone una representación del complejo del padre derivado del complejo de Edipo, Freud hace un estudio del comportamiento de grupos primitivos y equipara el Complejo de Edipo con el asesinato del protopadre por la horda primitiva. Una vez muerto el padre surgen los problemas entre los hermanos: ¿quién será el sucesor y cómo expiar la culpa?. El que ocupe el lugar del padre, será el designado para expiar y redimir la culpa. Así, en el cristianismo: Cristo en la cruz, hijo predilecto que expía y redime la culpa de todos los hermanos. Se convierte en el sucesor y redentor una y otra vez con su sacrificio en el altar. “Cristo es el heredero de una fantasía desiderativa jamás realizada; … es su sucesor y su reencarnación” (Freud: 1927, p. 3293)

En resumen, para Freud la religión pertenece a una concepción mitológica de la humanidad que tiene su origen en el complejo de Edipo inconsciente, y se expresa patológicamente mediante mecanismos paranoides y obsesivos (rituales).

 

Grupos que promueven el bienestar común

Alfred Adler (1870 – 1937), tenía una visión positiva de la religión, misma que consideraba como un movimiento encaminado al fomento del bienestar común. Para él cualquier acción, teoría, o posición política, social y religiosa que tuviera como meta y práctica el bienestar común, tenía necesariamente un carácter positivo; ya que el objetivo de la psicología individual que él proponía,  también era el interés social.

Algunos puntos que destacó Adler son: los movimientos ideológicos que buscan el bienestar social pueden abusar de sus métodos y conducir a errores, incluso la psicología adleriana, siempre y cuando pierdan de vista el interés común y predomine lo personal y particular; y el bienestar común puede alcanzarse con y sin sentimiento religioso, ya que todas las personas pueden mejorar las condiciones de la humanidad si hacen prevalecer el interés social,  sobre el interés egoísta y personal. El origen de esto último lo concibió como un estilo personal de vida erróneo, no en una bondad o maldad intrínseca a los humanos.

Corregir los estilos de vida social infradesarrollados, requiere de una intensa actividad social, educativa y psicoterapéutica.

 

El inconsciente colectivo, acervo arquetípico

Por otro lado, Jung (1875 – 1961) explicaba que en el aparato mental hay un plano de imaginería que es compartido por todos los seres humanos, a lo que llamó inconsciente colectivo, el cual es contenedor de los arquetipos, como por ejemplo el héroe mítico. Encontró que había una correspondencia entre el contenido de los sueños de sus pacientes y los temas míticos y religiosos que se observan en diversas culturas.

Como a él le interesaba la religión y la espiritualidad, llegó a considerar los sistemas conceptuales místicos como expresión de los ideales humanos.  Los ritos religiosos serían como vivencias numinosas, que consisten en la atracción por lo misterioso y por el terror fascinante, la religión surgiría precisamente de esta experiencia.

Las creencias  religiosas, en la obra de Jung, son consideradas como factor de salud psicológica,  en tanto que responden a una necesidad en el ser humano de dar sentido a la vida.  A este autor se le considera cofundador del movimiento de Alcohólicos Anónimos, en el cuál desarrollan la Terapia de los 12 pasos, uno de ellos es creer en un ser superior.

 

Experiencias de autorrealización

Maslow (1908 – 1970), propuso la pirámide de las necesidades humanas.  En la base de ésta están las necesidades fisiológicas y en la cúspide, están las necesidades de autorrealización.  Las experiencias religiosas estarían ubicadas en ésta última.

Para Maslow, el nivel de autorrealización tiene dos dimensiones, una en la que las personas viven en lo mundano, son prácticas, satisfacen sus necesidades, dirigen al mundo, y lo usan con fines apropiados; y está la dimensión de lo trascendente, que tienen aquellas personas con conciencia profunda de lo sagrado de las cosas,  de lo trascendente de la vida, y que consideran las experiencias cumbre (aquellas que tienen un impacto estético y son sentidas como si fuera la primera vez que se viven) como lo más importante de su vida. Esto no quiere decir que todas las personas que tienen experiencias místicas estén autorrealizadas, pues quizás no logran un nivel de salud psicológica y productividad, lo cual Maslow consideraba esenciales de la autorrealización.

Este autor también propone las experiencias meseta, menos intensas que la cumbre, pero que son vividas como un goce, y también como una forma de experimentar lo místico. Como estas experiencias son gozosas, de ahí que mucha gente busque formas no naturales para sentir esta experiencia mística y gozosa, la cual provocan de manera artificial y peligrosa (drogas y ciertas prácticas sexuales).

Maslow consideraba que las religiones se organizaban con la tendencia a desarrollarse en uno de dos extremos: la mística e individual, o la legalista y organizacional. Una persona religiosa integra los dos extremos de forma simbólicamente significativa. Otras personas olvidan la experiencia subjetiva de la religión, redefiniendo ésta última solamente como un conjunto de hábitos, conductas, dogmas, y convirtiéndose en burocráticas (legalistas), vacías, antirreligiosas. Así  “La religión organizada, las iglesias, terminan por convertirse en los principales enemigos de la experiencia religiosa”. (Maslow, A. 1971: p. 330) “La  búsqueda de lo exótico, de lo extraño, …, con mucha frecuencia ha tomado la forma de una peregrinación, de un volver la espalda al propio mundo de un ‘viaje al este’ para buscar en otro país o en una religión diferente”. (Ibid, p. 331)

Para Maslow, la vivencia mística y lo sagrado está en lo ordinario, en la vida cotidiana, con la familia, los amigos y vecinos, “estar buscando milagros es para mí un signo seguro de la ignorancia de que todo es milagroso”. (Ibid: p. 331[C1] )

Un fruto del trabajo de Maslow es lo que se conoce como psicología transpersonal, en la cual el foco está en el bienestar espiritual de los individuos y los valores se abogan firmemente. La psicología transpersonal ha intentado mezclar las religiones orientales (budismo, hinduismo) y las occidentales (cristianismo, judaísmo e islamismo).

 Es importante citar a Foulcault en el sentido de que la Iglesia, como tecnología del poder, somete a las personas: además, para algunos ha fungido como control de impulsos, de lo inaceptable. Y, en otros ha provocado rebeldía, quienes en su posible necesidad de control,  quizás más sutil y disfrazada, se cambian a otros grupos de pertenencia.

 

Una tecnología del poder

Michel Foucault (1926 – 1984), en una revisión histórica de las convulsiones, recorre desde la concepción de la persona como objeto de posesión diabólica, hasta su consideración como modelo neurológico de la enfermedad mental. Lo relevante de citar esto es porque él diferencia entre la bruja y la poseída; la primera, tenía pacto con un ser poderoso, mientras que la segunda era víctima de aquél ser. El problema es que ésta última, la poseída se presentaba de manera común en personas que estaban en la vida monástica. De aquí Foulcaul se remite a la dirección espiritual como objeto de estudio, y como ésta fue evolucionando de tener una narrativa detallada hasta llegar a la confesión sugerida, es, decir sin nombrar: “Ése es el primer anticonvulsivo utilizado por la Iglesia: la modulación estilística de la confesión y de la dirección de la conciencia”. (Foucault, M. 1975: p. 207)  Lo innombrable estaba relacionado a la concupiscencia, a trastornos del cuerpo. Foucault concluye que, la religión es una tecnología del poder, que descalifica el cuerpo, y busca el control a través de la observación precisa de la sexualidad[C2] [C3] .

 

La religión como un vivir interpersonal

Es interesante encontrar que Rogers (1902 – 1987), escribió en 1968 lo siguiente: “Es probable que la religión institucionalizada se desvanezca, pero los misterios de la vida presentarán nuevos desafíos”. (Rogers, C. 1978: p. 205). Además, hizo una propuesta  “la religión como un vivir interpersonal” (1978: 216), en la cual planteó que para el 2000,  el dios de las respuestas autoritarias estaría muerto y enterrado: sin embargo, los misterios de la vida, el universo y el significado de la vida estarían presentes. Por lo anterior, al continuar los misterios, las religiones servirían como hipótesis tentativas, puestas a prueba una  y otra vez. La gente congregada en pequeños grupos, luchando por cuestiones éticas, morales y filosóficas ante un mundo con cambios acelerados (característica primordial del mismo).

Rogers, también planteó que la persona del mañana se opondría a las instituciones inflexibles y altamente estructuradas, cambiando éstas por unas organizaciones fluidas y cambiantes, adaptables y humanas[u4] : “Según yo, las instituciones religiosas son percibidas por él [ella] como definitivamente irrelevantes y que con frecuencia dañan el progreso humano... la ética es relativa a la situación, y lo único que no tolera [la persona] es la discrepancia entre los patrones verbales y la forma en que realmente se viven los valores” (Rogers, C. 1978: 225)

Por lo tanto, la persona del mañana (hoy) busca nuevas formas de comunidad y  comunicación; reconoce la transitoriedad de la vida y, por lo tanto, debe desarrollar relaciones temporales y vínculos íntimos; a su vez debe ser capaz de abandonar las relaciones cercanas, sin tristeza ni conflicto excesivo[u5] :  “En un mundo caracterizado por un cambio tecnológico increíblemente acelerado, necesitamos en forma desesperada”…la “habilidad para vivir como un proceso fluido”. (Rogers, C. 1978: 228)

 

Existencialismo y necesidad de trascendencia

Con Víctor Frankl (1905 – 1997),  el análisis existencial se enfoca a lo espiritual, en el ser responsable, que es la base fundamental del ser humano en cuanto se constituye un algo espiritual, y no sólo de lo impulsivo. Consideró este autor que el inconsciente no se constituía sólo de impulsos, sino que también de elementos espirituales (Frankl, V. E. 1994: p. 21); la conciencia como trascendente y no solo factual psicológica: “Se ha dicho ya que la conciencia es voz de la trascendencia y que por tanto, ella misma es trascendente. Así pues, el hombre irreligioso no es sino aquel que ignora esta trascendencia de la conciencia” (Frankl, V. E. 1994: p. 61). Respecto a Dios,  Frankl lo refiere como el prototipo de la paternidad,  Dios como primero ontológicamente, antes de la relación padre – hijo. Esta concepción es opuesta a la freudiana, en el sentido de que para el psicoanálisis Dios es la imagen del padre y se construye a partir de la relación parental. Frankl también se opone al inconsciente colectivo propuesto por Jung, aunque no niega la existencia de protoimágenes religiosas, mas no dadas a partir de lo biológico, sino por tradición correspondiente al medio religioso “somos nosotros los nacidos en él” (1994: p. 74) Lo espiritual está relacionado con el sentido de la vida, que no es algo dado, sino que cada persona ha de encontrarlo. Quizás ésta es la clave en la propuesta de Frankl, respecto a  la búsqueda por la experiencia religiosa en algunas personas, como una necesidad de trascendencia[u6] .

La religión y la terapia propuesta por Frankl tienen en común la búsqueda del sentido de la vida, aunque éste puede encontrarse en formas de vivir no religiosas.

 

Conclusiones

 

En el análisis anterior encontramos que la religión es entendida como control de la naturaleza humana en Freud y Foulcault; como manifestación del deseo de trascendencia y eternidad, en Freud; como camino para el sentido de vida, en Frankl y Jung; como explicaciones ontológicas y filogenéticas en Jung, Freud y Frankl; como transcendencia del ser humano, en Frankl, Jung y  Maslow; como forma de dar respuesta a los misterios de la vida en Rogers; y como sistema que permite la vida en sociedad y la preservación de las culturas, Freud y Adler.

Rogers es bastante crítico de la religión; sin embargo, nos proporciona una posible explicación del cambio de las personas de religiones institucionalizadas a grupos religiosos, o de otro tipo, como una forma de responder a los cambios acelerados en nuestra sociedad. Aunque Rogers delinea una persona capaz de cambios fluidos. Nuestra opinión respecto a la naturaleza humana, es que no da para una dinámica en la que aún no se establece una estructura emocional, cuando ya tiene que modificarse; es como pretender construir un edificio, y cada mes modificar los planos. Además, sería cuestión de reflexionar ¿a quién beneficia tanto cambio? Puesto que, más que evolución, conforme a lo que Rogers estableció, parecería que las personas han de cambiar como respuesta a un modelo de consumo[u7] , según el cual, incluso la religión se convierte en objeto de consumo.

La fe y la religión representan para algunas personas una especie de refugio y de protección hacia las aversiones sociales (lo vemos como una especie de mecanismo de defensa), que los conduce hacia la plenitud y seguridad, al sentirse identificados con un ser superior y aceptados en un grupo social.

También, el ser humano tiene una cualidad, quiere explicaciones; posiblemente por eso hay religiones y no una religión. Entre sus cualidades se encuentra otra, es un ser insatisfecho, que aún conociendo la verdad, no la puede creer y continúa creando y recreando explicaciones. Otra cualidad, quizás más difícil de aceptar como general al ser humano, es su ansia de poder y control sobre los demás o de ser sometido según se haya estructurado su personalidad y; las personas tienen conflicto entre sus deseos y la pertenencia social que les impone su realidad.

¿Por qué el cambio de religión? Como conclusión, proponemos que las personas con deseos reprimidos se refugian en grupos que les presentan la oportunidad de satisfacción, y si estos no son satisfechos cambian cada vez que la frustración sea intolerable.

Difícil es dar una respuesta definitiva, el ser humano no es una suma de 1 + 1= 2,  sin embargo, en la insatisfacción inherente al individuo, pareciera que busca en las religiones, o en otros tipos de grupos sociales, algo que ni siquiera él mismo sabe qué es. Algo en lo que estamos de acuerdo con los autores que analizamos, en que la religión es factor de integración social, aún para las personas que no tienen una creencia religiosa. Como últimamente la ciencia avanza vertiginosamente, la tecnología nos sorprende cada vez más, hasta el punto de no poderla ya asimilar, quizás tanto cambio  ha llevado a algunas personas al límite y a la experiencia de vacío, sin encontrar respuestas a sus preguntas existenciales, lo que a su vez hace que recurran a las religiones u otros grupos.

 

 

 

Bibliografía

 

Cueli, J. Riqueza arquetípica mexicana 

http://www.jornada.unam.mx/2001/jun01/010623/06aa1cul.html Disponible

enero 20 del 2003.

Fadiman, J. y Frager, R. 2001. Teorías de la personalidad. 2da. ed.  México: Oxford.

Foucault, M. 1975. Los anormales. 2da. ed. en español, 2001. México: Fondo de Cultura Económica

Frankl, V. E. 1994. La presencia ignorada de Dios. España: Herder

Freud, S. - 1920 – 1921 Psicología de las masas y análisis del yo

     - 1927  El porvenir de una ilusión

     - 1934 - 1938 Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos.  en Obras completas de Sigmund Freud. 4ª. Ed. 1981. España: Biblioteca Nueva.

Jung, C. G. 1994. Psicología y religión. España: Paidós

Jung, C. G. 1970. Arquetipos e inconsciente colectivo. España: Paidós

Maslow, A. H. 1971. La amplitud potencial de la naturaleza humana 1a. ed. en español 1982. México: Trillas.

Rogers, C. en Lafarga. C, J. y Gómez del C, J. Coordinadores. 1996. Desarrollo del potencial humano Vol I. México: Trillas.

Ruiz, S. J. El tema religioso en Freud, Adler, Jung y Frankl

http://www.institutoananda.com/46ruizjj.html. Disponible enero 20 del 2003.

Sollod, R. N. Acercamientos y técnicas curativos espirituales que integran en psicoterapia http://translate.google.com/translate?u=http%3A%2F%2Fwww.psychwww.com%2Fpsyrelig%2Findex.htm&langpair=en%7Ces&hl=es&ie=UTF-8&oe=UTF-8&prev=%2Flanguage_tools  Disponible enero 23 2003

 

 

 

 


 [C1]Maslow, A. H. 1971. “La amplitud potencial de la naturaleza humana” 1a. ed. en español 1982. México. Ed. Trillas.

 [C2]Foucault, M. 1975. “Los anormales” 2da. Ed. En español, 2001. México. Ed. Fondo de Cultura Económica

 [C3]Es importante citar a Foulcault en el sentido que la Iglesia como tecnología del poder, somete a las personas, además como para algunos ha fungido como control de impulsos, de lo inaceptable. Para otros provoca rebeldía y en su posible necesidad de control u alguna otra necesidad, quizás más sutil y disfrazada, cambian a otros grupos de pertenencia.

 [u4]quizás tanto cambio ha llevado al las personas al límite y a la experiencia de vacío, no ha encontrado respuestas a sus preguntas existenciales

 [u5]me parece una demanda exagerada

 [u6]Frankl, V. E. 1994. “La presencia ignorada de Dios”. España. Ed. Herder

 [u7] Rogres, C. en Lafarga. C, J. Y Gómez del C, J. Coordinadores. 1996. “Desarrollo del potencial humano” Vol I. México. Ed. Trillas.

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